Yo había tenido malas experiencias en el amor y él siempre me había acompañado como un perfecto mejor amigo. Nos conocíamos no hacía mucho, pero habíamos empezado a llevarnos perfecto desde el principio. Solíamos pasar horas y horas hablando de diversos temas, de lo que sentíamos, de lo que nos pasaba.
Y todo cambió un día de lluvia en que él se animó a demostrar expresamente sus sentimientos hacia mí. Yo había sido muy tímida al momento, porque había de estar en pareja con un chico, que aunque él no me quisiese, seguíamos por el sólo echo de no tener que discutir o pelear.
Mi mejor amigo, sabía mi situación y se animó a mostrarme que no estaba mal expresar lo que uno en verdad quería, necesitaba, sentía.
Ese día, un 13 de mayo lluvioso y frío, habíamos caminado un par de cuadras juntos, abrazados, él cubriéndome de la lluvia y yo dejándome estar entre sus brazos. Ese día, luego de un rato abrazados, sentí la calidez de sus labios en mi mejilla, muy cerca de mi boca, y mi corazón le ganó a cualquier lógica y mis labios encontraron los suyos,
Allí comenzaron una serie de eventos que descubrirían que ésta es la mejor relación que viví. El vernos a escondidas, la emoción de inventar excusas para que nadie nos descubra. Salir en secreto, que todos se pregunten si estábamos o no, que todos los sospechen y nadie pueda comprobarlo.
Las demostraciones de afecto fueron creciendo, hasta el día que tomé la mejor decisión, que él sea el único hombre en mi vida. Fue la decisión de la que jamás me arrepentí ni arrepentiría, porque él siempre tuvo y tiene algo especial que pudo encenderme.
Él, siempre pudo cambiar mi humor y aún puede hacerlo, es quien siempre hace desvanecer mis miedos y sentirme segura de quien soy.
Esta historia, nueva, hermosa, única, escrita aquí en forma de diario, es la historia de mi mejor amigo y yo, viviendo a escondidas una relación diferente a las demás.
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